Categoria: Crítica feminista

“Trincheras permanentes”, femenino plural vs. masculino singular

Empiezo a escribir esta reseña con música de Rosendo de fondo, tarareo el estribillo y me doy cuenta de que él debe ser uno de los pocos, si no el único, rockero español feminista. Estar enamorada de él desde los 15 años no ayuda a ser objetiva, pero creo que, en este caso, el amor (platónico, por supuesto) no me obceca.

No sé porque he elegido a Rosendo para empezar a escribir sobre Trincheras permanentes, normalmente no escucho música cuando escribo cosas serias. Y cuando digo cosas serias, me refiero a cosas que no son ficción y que no dependen solamente de mi voluntad y de mi imaginación, eso es, en concreto, poesía y narrativa. Las reseñas son cosas serias, diría que casi científicas, y más cuando tratan sobre obras que atañen a nuestras vidas. No las propias vidas, que también, sino las vidas de todas.

Hubo un tiempo en que yo leía sin pistas, sin más ayuda que mi instinto y mi incipiente sentido crítico. Corrían los ochenta y yo era una preadolescente tímida y curiosa, no había bibliotecas en nuestros barrios, pero aunque las hubiera habido, tampoco habría encontrado mucho que leer, me temo. Los años han pasado, y de qué manera, y ahora el relato feminista ha salido de las instituciones y de las universidades y ha asaltado el dominio de lo cotidiano. Se habla de feminismos (en plural), de cuidados y de economía feminista en centros sociales, en cooperativas, en asociaciones, en los cafés y en las plazas. A la salida de los colegios y en las colas de los cines. En los parques, en los bares, en la cama. Evidentemente, sigue sin ser el pensamiento hegemónico, y en la guerra contra el heteropatriarcado y el capitalismo todavía nos quedan muchas batallas por librar (recogiendo el símil de las trincheras permanentes del título de esta obra). Read more

«Puro fuego» o la sororitat

 

One of the axioms of traditional literary study has been that “great literature” represents “universal” experiences. But as more women and people of diverse ethnic and class backgrounds have begun to study literature, that notion has come into question. What had appeared universal to the once homogeneous group that studied literature and defined was “great” as well —a group almost entirely composed of white upper- and upper-middle-class males— does not seem so to the now heterogeneous group.1

L’objectiu de començar a escriure crítiques literàries responia a la voluntat de ressenyar llibres com aquest de la Carol Joyce Oates, al fet de construir una norma pròpia, allunyada dels estereotips de la literatura wasp, patriarcal i patrícia. Que el cànon literari (i especialment el cànon occidental) és una entelèquia construïda per homes blancs, heterosexuals (la immensa majoria de les vegades) i de classe alta no és una cosa que s’hagi descobert abans-d’ahir, com es pot veure en la cita que encapçala aquesta ressenya; però sí que és una realitat que passa moltes vegades desapercebuda perquè la majoria d’acadèmics, ressenyistes, crítics literaris i lectors no són capaços d’interpretar les obres per ells mateixos i se cenyeixen a la norma. Read more

«Jane Eyre», obra feminista

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“Vuelves a mí porque el asesino siempre vuelve al lugar del crimen”.
Óscar Hahn, Mal de amores

Hi ha quelcom de tornar al lloc del crim en agafar les lectures de l’adolescència i mirar-les amb els ulls de la maduresa. Hi ha una obstinació demiúrgica, una voluntat ferma de canviar el passat; potser, fins i tot, d’esborrar el crim. Perquè només hi ha un motiu pel qual les lectores reincidents vulguem tornar al lloc del crim i és fer veure que el crim no ha existit mai, que la lectura canònica d’una obra ja no ens serveix, que farem la nostra, d’interpretació, i reescriurem la nostra memòria. La paraula (Ordet) i el miracle. La possibilitat de canviar el passat i, sobretot, de construir el futur i el present. Read more